Cartera permanente al desnudo

Hoy Pepe ha estado de mudanza. Un vecino le ha prestado una furgoneta y, junto con Abelino, biólogo y compañero de trabajo, han estado toda la tarde transportando muebles. Así, al final del día, reunidos con sus señoras y sus churumbeles para tomarse un refrigerio y descansar, Abelino va y suelta:

—Oye, el otro día fui a un congreso de Farmacia y Bioquímica y estuve hablando con uno al que conoces. Se llama Activo, Farmacéutico Activo.

—¡Ah, hombre, claro que lo conozco! Coincidimos en una marcha con la bici, aunque al final nos entretuvimos tanto que llegamos los últimos. Es que estuvimos hablando de la Cartera Permanente… que es… tan… relajada…

Y, como a Pepe se le entornan los ojos, tras unos segundos, Abelino le da un golpe en la espalda, diciendo:

—¡Que te duermes!

—Ay, sí, perdona.

—¿Y qué es eso de la Cartera Permanente? ¿La cartera que llevas en el bolsillo desde la comunión? Claro, es permanente porque, como no la sacas para pagar nada… —se carcajea Abelino.

—¡Vaya un fitipaldi que estás hecho! —dice Pepe, que se quedó en los 90, al igual que Abelino—. No hombre… es una forma de invertir el dinero, que es la que estamos usando Pepa y yo.

—Uy, a mí, eso de invertir… lo veo muy complicado. Tienes que estar a todas horas informándote, atento de las noticias, de las gráficas… y entender bastante, para saber tomar decisiones. ¿Tú de dónde sacas el tiempo para hacer todo eso? ¡Si hoy no has mirado el móvil en todo el día!

—¿Yo? De ningún sitio, porque no hago nada de eso. Sí que me informé hace unos años de las formas de inversión que existen y sigo leyendo cosas al respecto, pero… para manejar nuestra inversión, no hace falta estar al día de nada.

—¡Chacho, flipo en colores! Pues explícame cómo es eso, porque Abelina y yo hemos pensado algunas veces en invertir nuestros ahorros, pero esa idea de que hay que dedicarle mucho tiempo, nos tira para atrás. A lo que queremos dedicar tiempo es a estar con Abelardo y con Abigail… ¡no con el ordenador y la tele!

Y Pepe, al que parece que se le ha ido todo el sueño, responde:

—Pues hombre, claro que te lo cuento. ¡Mira a ver, Maribel! ¡Encantadísimo! Mira, este tipo de inversión se llama pasiva, precisamente porque no requiere que estés haciendo cosas continuamente, sino que la montas y tienes cuatro cosas que hacer en todo el año.

—¡Ya ves truz! Entonces, solo por eso vale la pena, porque el ahorro de tiempo es bestial.

—Así es. Y además hay muchas razones para pensar que la ganancia es mayor que con una cartera activa, aunque para mí, la esencial es que, con una activa, mientras vayas acertando en tus decisiones, supongo que sí irás ganando más que con la Cartera Permanente, pero en cuanto algo no salga como esperas, las pérdidas pueden anular todas las ganancias que hayas tenido. ¡Y si tomara yo las decisiones, teniendo en cuenta que no sé nada del asunto, seguro que eran todo pérdidas!

—Ya. Pero es que, como te digo, si este tipo de Cartera requiere poco tiempo, la ganancia por hora invertida sí que será infinitamente mayor que de otras formas.

—¡Efectiviwonder! Yo puede que le eche al año… no sé… 10 horas, es decir, está en piloto automático por completo.

—¿Nada más que unas cuantas horas? ¡Ostras, qué guay del Paraguay! Y entonces, ¿cómo es la Cartera Permanente esa? A ver, ¡dame detalles!

—Pues mira, se basa en que existen cuatro posibles climas económicos, es decir, formas de estar la economía de una zona.

—Claro, ahora la economía no está como en 2007, ni como en 2009.

—Así es. Ni como estaba cuando éramos chicos. En los 70, por ejemplo, se ve que la inflación llegaba al 20%.

—¿Sí?, ¡vaya! Claro, hay que estar preparado para todo, como estas señoras que fotografié en la playa el verano pasado, mira —y, sacando el móvil, Abelardo le enseña unas fotos muy interesantes a Pepe—.

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—¡Ah, pues sí, ves tú! Da igual que haga sol o que llueva, estas mujeres tienen recursos para salir airosas. Como la Cartera Permanente, que lleva los cuatro productos financieros que se revalorizan considerablemente en cada una de esas cuatro situaciones económicas que te digo.

—Ah, pues es una forma lógica, sí. Así, siempre tendrás algo que esté aumentando de valor, aunque tendrás otras tres cosas que, en principio, no aumentarán.

—Sí, eso es. Por eso se intenta que estos cuatro productos sean bastante volátiles…

—¿Que se evaporen fácilmente? Eso no puede ser bueno…

—¡No, pijo! Que su valor varíe bastante, de modo que, cuando suba, pueda compensar las bajadas de los otros tres.

—Y entonces, si todo lo que tienes es muy volátil, ¿el conjunto de la cartera no tendrá también muchas subidas y bajadas?

—Pues resulta que no, que con estos cuatro activos que te voy a decir, las variaciones se compensan y la cartera no tiene ni ganancias muy grandes, ni pérdidas que asusten a sus dueños.

—¡Uy, qué biruji! Y eso, ¿no me lo puedes enseñar con alguna grafiquica?

—¡Sí hombre, faltaría más! —y Pepe coge la tablet y continúa—. Si, en realidad, no sé para qué te explico nada, porque está todo detalladísimo en la página específica de esta cartera en español. Pero bueno, te lo digo igualmente, que tratar esto con gente no virtual…

Con lo que la tablet empieza a emitir un pitido, como si fuera a explotar, el cual cesa en un par de segundos y Pepe, disimulando, continúa:

—Ehh…, mira, te voy a enseñar una comparación de la evolución de la Cartera Permanente con otra que solo lleve acciones, en un intervalo aaaamplio, de casi 50 años. Como ves, la primera es muy suave, mientras que la segunda tiene unas cuantas subidas y bajadas grandes. Ten en cuenta que la escala es logarítmica.

—Ya, ya, si lo veo, tronco. Pero, te has dado cuenta de que la de las acciones ha ganado más, ¿verdad? ¿Ves que está por encima? Aunque por poco…

—Sí, aunque eso depende del año en el que se empiece la comparación. Según cuándo empieces ganaría una u otra. Pero eso sí, ¡siempre que mantengas la inversión!, porque ¡cuánta gente que tuviera sólo acciones habrá deshecho la inversión en cada una de estas cuatro bajadas —y Pepe señala con el dedo—, las de 1970, 1990, 2000 y 2008!

—Pues sí, con la Permanente nanai de la China, se lleva uno muchos menos sustos. Bueno, ¡dime ya qué productos son los que tienes comprados, anda!

—Sí, venga. ¡Leña al mono, que es de goma!

  • Mira, para las épocas de prosperidad, tienes que tener acciones de las empresas más grandes de Europa, a través de un fondo de inversión o de un ETF que replique un índice que contenga estas empresas. Nosotros ahora mismo, solo tenemos uno que se llama AMUNDI FUNDS INDEX EQUITY EURO “AE” ACC. ¿A que está chulo el nombre?

—¡Chacho! ¿Y hay que identificarlo por ese nombre?

—No, no. Todos estos productos financieros se identifican por un código llamado ISIN. El del fondo que te digo es el LU0389811372.

—Ahhh, y con ese código ya lo puedo buscar, ¿no?

—Así es. Además, convendría tener algún otro producto más, como el Euro Stoxx 50 UCITS ETF 1C.

—Mmmm… Bueno, uno primero y el otro a la cola Pepsicola.

—Sí, despacico y buena letra. Nosotros lo tenemos comprado en Renta4, donde, si solo tienes fondos de inversión, no te cobran ninguna comisión, lo cual, como ya sabes es extremadamente importante.

—Sí, hombre, ya me lo dijo Mari Antonia.

  • Bueno. Ahora, para los periodos de deflación…

—¿De cuálo?

—De inflación muy baja o negativa, quiero decir. Para esos momentos, hay que tener el bono alemán de más largo plazo, ya que es el más valorado y, por lo tanto, el más volátil. Nosotros lo tenemos comprado en DeGiro, tiene ISIN DE0001102341 y vence en 2046.

—¡Alucina, vecina!, ¡lo viejos que vamos a ser para entonces!

—Sí, 67 o por ahí… ¿Cómo veremos la vida entonces?… No creo que me arrepienta de haber trabajado poco en cosas inútiles… —Y, tras un minuto de ensimismamiento, Pepe continúa— Bueno… que nos salimos del tema… El bono vence ese año, pero da igual, porque la idea es venderlo cuando le queden menos de 20 años y comprar otro con mayor plazo de vencimiento. Por ejemplo, el que sacaron nuestros amigos germanos el noviembre pasado, que vence en 2048.

—Ya. Te sigo.

—Pues el tercer producto es… ¡redoble de tambores, por favor!

  • ¡Oro!, para cuando la inflación se vaya por las nubes. Y también para algunas posibles situaciones, digamos, catastróficas, como caídas de bancos, desastres naturales o guerras.

—Pero, ¿de qué vas, Bitter Kas? ¿Oro, lingotes de oro?

—Sí, bueno, más o menos. Lo recomendado es tener monedas de oro, en algún sitio a tu alcance y de ahí el asunto de que, en caso de caos general, al menos eso no se pierde.

—¿Y tú dónde tienes el oro? ¿Enterrado en un cofre en el huerto de tu chalé?

—Sí, bajo una equis grande, para que no se me olvide el sitio. No hombre. De hecho, nosotros no hemos comprado monedas de oro… todavía… Tenemos un ETF, llamado Xetra-Gold, que reproduce el valor del oro, al igual que lo hace otro del Deutsche Bank. Y también lo tenemos en DeGiro.

>>Y por último:

  • Dinero, para los periodos de recesión, puesto en un sitio seguro y accesible, es decir, no en plazos fijos, precisamente, aunque he de decirte que nosotros tenemos gran parte en cuentas remuneradas normales y corrientes, lo cual no es lo mejor, precisamente, y parte se lo tenemos prestado al gobierno de Austria, donde sí que está muy seguro, pero no lo puedes sacar fácilmente cuando quieras.

—¡Ahhh, la cagaste, Burt Lancaster! Oye, y el dinero, puesto de esa forma, ¿va a ganar algo? Porque actualmente no sacas ni un 1 % en ningún lado.null4.jpeg

—Bueno, ahora mismo no gana nada, pero es que no todas las épocas son iguales. Lo que tenemos nosotros en Austria rinde un 0,05 % anual, ¡ya ves!, pero en 2008 daban más del 4 %, o sea, que ¿quién sabe lo que darán el año que viene? Sin embargo, lo principal es que, si los otros tres productos bajan a la vez durante una época de escasez, el dinero mantiene su valor, permitiendo comprar más de los que han bajado, cuando están bien baratos.

—Ahh… ya entiendo.Porque, claro, no da igual cuánto tengas de cada cosa, ¿verdad?

—No, claro, la idea es que haya la misma cantidad de los cuatro activos, que estén repartidos al 25%. Espera, que te lo dibujo en la tierra con un palo, que ya sabes que me mola mazo.

—No hace falta, si ya sé lo que es un 25 %, hombre. Entonces, se reparten todos los activos por igual, ¿aunque sean más frecuentes unas épocas que otras?

—Sí, porque, como no sabemos cuál es la que va a empezar mañana… tenemos que tener de todos. Y si uno de los productos sube o baja mucho de valor, es decir, si llega al 35 o al 15 %, rebalanceas la cartera, es decir, vendes de los que más caros estén y compras de los que estén más baratos.

—Ah, entonces sí tienes que vigilarla con frecuencia, a ver si llegan a esos porcentajes.

—¡Qué va! Con que la mires una vez al año, tienes bastante. Bueno, y, si quieres, también si pasa algo muy importante a nivel internacional… —dice Pepe, levantando las manos—, pero, vamos, que no hay urgencia.

—¡Okey Makey! Pues así sí que da gusto invertir, sin complicaciones ningunas. Voy a empezar a leerme el blog ese completo ¡y monto la cartera, en un plis plás!

—¡Di que sí, a mover el esqueleto! Y léete también el único libro actual que existe específico sobre esta cartera. Y échale un vistazo también a todos los cálculos que se pueden hacer sobre ella con las calculadoras de la página de Portfolio Charts. Y ya… —termina Pepe, casi sin aliento—, si te quedan dudas, me preguntas, que no sabré responderte.

—Bueno, bueno… ¡tranqui, tronco!

—Sí, es que se me va la olla con tanta emoción.

Y en esto, se oye a Pepita gritando:

—¡Papi, papi!

—¿Digamelón? —dice Pepe, ya para rematar la tontería.

—Abelardo, Abigail y yo queremos hacerle la permanente a esta muñeca, igual que la lleva la mamá de Abigail. ¿Eso cómo se hace?

—Mmm… Pues no lo sé muy bien, cariño, pero digo yo que, entre un químico y un biólogo tendremos que sacar la forma. —Y, girándose hacia Abelino, pregunta— ¿Probamos con agua oxigenada?

—No, papi, ¡no vaya a ser que se le quede la cabeza desnuda!

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8 comentarios sobre “Cartera permanente al desnudo

  1. Qué grandes son tus posts, PPP, qué bien te explicas.

    En un momento dado hablas del bono alemán. Siempre había entendido que los bonos se venden en bloques grandes, como 50 kEUR o 100 kEUR, algo inaccesible para inversores de andar por casa como nosotros. De hecho, siguiendo el enlace a la bolsa de Frankfurt que hay en el post, uno se encuentra con que el precio es 132.17 euros… “for 1,000,000 Nominal”. A día de hoy voy un poco ajustado como para comprar 1,000,000 unidades, pero si a ti te llega el presupuesto, permíteme que te de la enhorabuena 😀 Entonces, ¿cómo has comprado el bono alemán? ¿Cuál es el mínimo que se puede comprar? Me han dicho los italianos que compran bonos de sus bancos italianos (=corporativos) por 1000 euros ¿Es lo mismo para los bonos gubernamentales? Yo es que compro el ETF que corresponda, acepto el TER de 0.20% anual o lo que sea, y me despreocupo (es lo que a mi me viene bien).

    Por cierto, aprovecho para comentar que pondré todo de mi parte para que la economía alemana vaya lo mejor posible y que en ningún momento haga “default” de sus deudas… 😀

    Muy bueno el enlace al libro sobre el “Permanent Portfolio”, me voy a jartar a leer.

    Me resulta muy atractivo que la Cartera Permanente sea tan sencilla, y que su objetivo sea “proteger el capital” en vez de “ganar cuanto más mejor” (el “fail-safe investing” que decía Harry Browne, el estar protegido contra cualquier posible fallo). Pero me preocupa que a esta cartera le haya ido bien el en pasado por algo coyuntural, algo que no va a volver a pasar, como es que las monedas dejaron de estar respaldadas por oro en los años 70 ¿no será mejor darle más peso a las acciones? En fin, no hay una respuesta contundente.

    Por cierto, aquí un físico. Veo que podemos montar una ensalada de ciencias, un desfile de batas blancas, o un tutti-frutti de aparatos de laboratorio.

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    1. Gracias hombre, me explico… como si tuviera una conversación en persona, que es lo que son los diálogos estos, por supuesto.

      Hombre, ¿no llevas suelto 132 millones de eurillos? Yo sí, claro, faltaría más…
      Tontás aparte: lo de “for 1.000.000 nominal” no sé, la verdad, qué significará, pero vamos, puedes comprar cualquier cantidad (quizás tiene un mínimo, no me acuerdo, pero será de unos pocos cientos de eurillos). Yo tengo unos comprados unos pocos miles de bonos, a un precio de 1,32 € cada uno. Es algo lioso lo del precio, ya que, como verás en la página de la bolsa de Frankfurt, pone: “Last price: 132 %”, pero a fin de cuentas es eso: cada bono vale unos 1,32 € ahora mismo.

      El libro que he enlazado es la biblia de la Cartera Permanente, así que… a aprendérselo de memoria.

      “¿no será mejor darle más peso a las acciones?” es una de las preguntas eternas y típicas que, como tú sabes, nos planteamos al intentar sacar mejores rendimientos. Sí que puede ser que la estructura de esta cartera deje de funcionar por alguna razón que yo, por supuesto, no sé prever (como que el oro deje de ser el resguardo en las épocas de inflación y pasen a ser las criptomonedas). Pero, hasta que no dé muestras de estar fallando, yo no pienso complicarme. Si la cambiara por cualquier otra estrategia de inversión, la otra, casi seguro, será tan imprevisible como esta.
      Y, como ya sabes, en el cambio seguro que perdía perras. Es decir, lo principal que veo yo de una estrategia de inversión es MANTENERLA en el tiempo. Unas son algo mejores que otras, pero una muy buena, que la cambies cuando baje, es la que te lleva a pérdidas.

      Pues nada, ya teníamos farmacéutico, biólogo y químico. ¡Nos faltaba un físico, efectivamente!

      Saludos.
      Pepe.

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  2. Qué buena explicación, y que buenas referencias noventeras! La verdad es que yo tengo casi el 100% en acciones pero la cartera permanente me parece muy interesante: retornos menores (o no, como bien dices) pero mucha menos volatilidad. ¿Cómo de grande crees que hay que poner la equis en el huerto?

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    1. Sí, Mr Lyn, los que nos criamos con flipas en colores, nos hemos quedado con esas expresiones grabadas a fuego.
      El tipo de cartera óptima, ya lo sabes, depende de la persona, de su mentalidad, concretamente, diría yo. Por eso, personas distintas tiene carteras óptimas distintas.
      Por último, la equis hay que ponerla grandecica, que se vea. Imagínate que toca rebalancear y no encuentras el oro… y tienes que llamar a una pala para que levante el huerto entero… Por eso, yo, no solo le he puesto una equis, sino un cartel donde sale la moneda con mi cara y pone: ¡Cuidado con el oro!
      ¡Hasta la vista, baby!
      ¡Ánimo con el blog!

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  3. Sí señor! Otro adepto a la cartera permanente! Y debe ser el blog con la explicación más sencilla que he leído hasta ahora, felicidades. Por cierto, parece que alguien nos ha escuchado y ha montado un foro sobre cartera permanente, a ver si se mueve y tenemos un lugar dónde compartir información. http://www.carterapermanenteforo.es

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    1. Así es, otro absorbido por la inversión hipertranquila e hipersencilla, de explicar y de implantar.
      ¡Nos vemos por ese foro!

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